miércoles, 24 de marzo de 2010

¡¿Qué tenemos otra boda?!


Cada vez que suena el teléfono me echo a temblar. Y es que tengo miedo a que sea un amigo que llama para invitarnos a su boda. Me llamaréis exagerada pero es que, a día de hoy... ¡Estamos invitados a siete! Y solo en 2010... Por supuesto que a todas no vamos a ir, hay dos a las que no vamos a poder asistir. Y es que un año como este desequilibra cualquier economía familiar: a los 300 euros que ya me he gastado en dos vestidos sumarle los zapatos, los complementos, las peluquerías, los viajes y los hoteles -porque algunas son fuera de Madrid- y, por supuesto, los regalos a los novios. La gente me dice que es normal, que tanto mi pariente como yo estamos en edad de merecer y que es ahora cuando se casan las parejas, que es una racha, pero es que ¡llevamos así seis o siete años con una media de tres enlaces por cada 12 meses!, que parecemos Enrique Ponce y Paloma Cuevas, que los pobres también se apuntan a todas. Os juro que a todas a las que he ido lo he hecho de corazón, por amistad y cariño a los contrayentes, me lo he pasado genial en todas, les he deseado todo lo mejor... pero tal avalancha me está convirtiendo en un odioso ser egoísta, e incluso a veces me he planteando casarme -hecho que por ahora no corresponde a mis principios (es verdad que no sé puede decir "de este agua no beberé...")- tan solo para recuperar de alguna manera la inversión depositada en tanto "rito del amor". Sí, ya sé que está muy feo pensar así, pero últimamente no lo puedo remediar, se me va la cabeza y me imagino cuántos viajes habría podido hacer con mi pariente con todo ese dinero y os aseguro que son muuuuuuchos. Mi compañero de trabajo dice que no tendría que ir a ninguna, que él hace eso, pero eso me lo tenía que haber dicho hace una década. Además, insisto, sé que para nuestros amigos y familiares es un día único y yo no puedo dejar de acompañarles en un día así. Ni puedo ni quiero. Aunque no nos engañemos, también los hay, y cada vez más, con menos remordimientos que yo y que han montado un bodorrio única y exclusivamente por el negocio. ¿Créeis que se puede perder dinero en una boda? Yo pienso que no. La que estoy segura de que sí soy yo.

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