
martes, 9 de febrero de 2010
Marcianitos en Madrid

martes, 12 de enero de 2010
Tamara Falcó y Luis Medina... ¡No me lo puedo creer!
lunes, 11 de enero de 2010
Citologías rebajadas
Es curioso que, a pesar de tener muy pocas entradas aún en mi blog, dos de ellas las vaya a protagonizar Esperanza Aguirre. Quizá debería eliminar mi “altarcito” al sin par e inolvidable Blas Castellote y dedicárselo a la también sin par –y espero que pronto olvidable– Espe. Y es que hace unos días leí en un periódico una carta de protesta de una asociación de matronas en la que dicho colectivo se quejaba de la decisión de la Sanidad madrileña de delegar la toma de citologías a cualquier enfermero en vez de que las siguieran tomando ellas, especializadas en hurgar en partes tan delicadas. Es decir, que las mujeres madrileñas hemos pasado de que nos tomaran estas muestras los ginecólogos, a que lo hicieran las matronas, y ahora una enfermera. A este paso pronto las citologías nos las hará el quiosquero del barrio. De todas formas, no sé de que me extraño, porque es un síntoma más de la grave enfermedad que sufre la Sanidad de la región desde que se contagió de un temible virus llamado Esperanza Aguirre. Desde aquí os invito a todas a presentar una reclamación en vuestros respectivos Centros de ¿Salud?
viernes, 8 de enero de 2010
21 días... incomunicado
Se me acaba de ocurrir un tema estupendo para el programa que presenta la periodista Samanta Villar en Cuatro. Se titularía "21 días incomunicada" y consistiría en que la intrépida reportera pasara 21 día enjaulada, sin hablar con nadie, ni siquiera con su familia... Bueno, en realidad esta idea no es demasiado original, ya que precisamente eso es lo que ha experimentado a la fuerza López de Uralde, presidente de Greenpeace España, en Copenhague, la "civilizada" capital de Dinamarca, tan solo por haber expresado su opinión pacíficamente. No ha sido muy buena la imagen que nos hemos podido llevar del nórdico país tras ver y oír lo que nos ofrecían los medios de comunicación durante estos días... ¡Cualquiera se mete ahora con la sosa de su sirenita! Y es que está visto que si dices o haces algo en contra del sistema establecido la represión no tardará en aparecer, en su más amplia desproporción. Parece mentira que esto haya pasado en un país cuya reina -puesto ya de por sí casposo-, siempre había destacado por cierta modernidad y descaro ante los protocolos establecidos, que fuma como una carretera o incluso se diseña sus propios vestidos. Veo que las mejores de sus virtudes no se han contagiado a sus súbditos, que son capaces de aceptar que se encierre a una persona que no ha cometido ningún delito que conlleve violencia en una celda con 60 presos comunes durante 24 horas, sin sitio para sentarse; y que no se le permita contacto con un abogado o con su familia durante 20 días. ¿Eso es un país civilizado? Pues entonces que me expliquen como es uno incivilizado.
sábado, 2 de enero de 2010
Comidas de empresa: ¡Cuidado con el despiporre!
lunes, 14 de diciembre de 2009
Silvio y el “cuerdo loco”
Parece que se la estaba buscando. Silvio no ha parado de provocar no desde que está al frente del Gobierno italiano, sino desde mucho antes, desde que castigó nuestras retinas con bodrios como “Goles son amores” o el programa ese de Jesús Gil en un jacuzzi en su entonces Telecinco del alma. Y claro, ha habido un tipejo que no ha podido aguantar más y le ha saltado dos dientes al estilo de los tebeos de Mortadelo y Filemón. Ahora, a mi me asalta una duda: ¿por qué siempre que alguien le cruza la cara a un primer ministro, le tira un zapato al presidente de un país norteamericano, o dispara a un sumo pontífice lo primero que se nos dice es que tenía problemas psiquiátricos? Y añado: ¿Por qué siempre me tengo que creer ese dato? ¿Nos lo dicen como agravante o como atenuante del hecho? ¿Quién no ha tenido alguna vez, en mayor o menor medida, un conflicto con su coco? ¿Y es esa razón para no hacer las cosas dentro de sus cabales, convencido de que lo que hacía correspondía exactamente a lo que pensaba, con lo que quería hacer? A lo que quiero llegar es que porque le des un puñetazo a Silvio Berlusconi no forzosamente tienes que estar loco. Es más probable que estuviera harto.
